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Pérdidas silenciosas: por qué tu cultivo amarillea, sufre clorosis y muestra carencias

Las plantas no se marchitan ni se paran de golpe. Simplemente empiezan a amarillea, perder verdor y poco a poco, empiezan a rendir menos cada semana. No hay una alarma, no hay un síntoma que salte a la vista… hasta que la diferencia aparece en el kilo final.

Son las pérdidas silenciosas: esas que no ves venir y que, sumadas a lo largo de una campaña, pueden marcar la diferencia entre un cultivo rentable y uno que se queda a medio camino.

En el nuevo episodio de Voces del Agro, el podcast de Grupo FICO, nos sentamos con Antonio Alba, Ingeniero Agrícola y Director Técnico de Grupo FICO, para poner nombre a lo que hay detrás de los amarilleos, la clorosis y las carencias, y para explicar cómo un buen manejo de la luz, el DPV y los bioestimulantes te ayuda a pasar de reaccionar a decidir con antelación.

Lo que vas a encontrar en este episodio

  • Los tipos de luz y por qué importan en tu cultivo
  • La relación entre luz y transpiración como dos vasos interconectados
  • Cómo actuar ante distintas situaciones de luz y temperatura
  • Qué hay detrás de los amarilleos, la clorosis y las carencias
  • El papel de los bioestimulantes en el manejo del estrés fisiológico
  • Cómo dar el paso hacia las decisiones predictivas

Episodio también disponible en ➡️ Spotify ¡Dale al play y escúchalo completo!

¿Qué son las pérdidas de producción silenciosas?

Son pérdidas de rendimiento que no vienen de una plaga, una enfermedad o un fallo puntual de riego, sino de un estrés fisiológico relacionado con la luz y la temperatura. La planta fija menos CO₂, mueve peor los nutrientes y destina energía a defenderse en lugar de a producir.

El resultado son síntomas cómo amarilleos, clorosis y carencias que aparecen lo que se traduce en frutos que no terminan de engordar.


La luz: el motor que casi nunca miramos

La luz es el combustible de la planta: bien gestionada, es motor de crecimiento; mal gestionada, se convierte en fuente de estrés. Este punto lo desarrollamos a fondo en el episodio 1 de Voces del Agro, «Comprende la luz para garantizar el éxito de tus cultivos«, donde explicamos cuándo y cuánto blanquear. Si aún no lo has visto, te recomendamos empezar por ahí para entender mejor todo lo que viene a continuación.

La idea que hay que retener es sencilla: la cantidad de luz por sí sola no lo explica todo. Lo importante es cómo se combina con la temperatura, porque de esa combinación depende que la planta funcione en equilibrio o entre en estrés.

Luz y transpiración: dos vasos interconectados

La luz y la transpiración funcionan como dos vasos comunicantes. Cuando sube la temperatura, el déficit de presión de vapor (DPV) cambia, y con él la forma en que la planta transpira y mueve el agua y los nutrientes.

Para entenderlo, en el episodio representamos el funcionamiento de la planta con dos vasos conectados por abajo. Lo que pasa en uno afecta al otro y, sobre todo, lo que ocurre en el vaso de la transpiración condiciona al de la luz.

  • Vaso 1 — Luz (fotosíntesis): la planta capta luz, CO₂ y agua, y fabrica azúcares. Es su energía, su alimento y, por tanto, su biomasa (materia seca). *Símil: la velocidad que coge un coche cuando pisas el acelerador.*
  • Vaso 2 — Transpiración (DPV): la planta libera agua en forma de vapor para refrigerarse y mover los nutrientes. Mide cómo de rápido pierde agua al transpirar. *Símil: el consumo de combustible del coche al pisar el acelerador.*
Situación idílica, luz y temperatura en equilibrio: vaso de fotosíntesis y vaso de transpiración (DPV) igualados en la planta

La situación idílica es cuando luz y temperatura están en equilibrio, es decir, cuando el coche alcanza su máxima velocidad con el mínimo consumo posible. El problema aparece cuando ese equilibrio se rompe.

Símil de la planta como un coche híprido representado por grupo fico: vaso de luz (fotosíntesis) y vaso de transpiración (DPV) conectados

Las 4 situaciones de luz y temperatura (y cómo actuar en cada una)

Combinando luz alta o baja con DPV alto o bajo, obtenemos cuatro escenarios típicos a lo largo del año. Cada uno tiene un riesgo distinto y, por tanto, una solución distinta.

SituaciónLUZ/DPV¿Cuándo ocurre?Riesgo fisiológicoSolución
1BAJA/ALTAVerano, invernaderos muy blanqueados, días nublados de primavera-veranoRiesgo de deshidrataciónbioestimulantes que favorezcan la movilidad interna de la planta, mantengan la turgencia celular y regulen la apertura de los estomas
FicoNovo, FicoMarinos, FicoAmin 24, FicoRoot y FicoGrow.
2ALTA/BAJAInvierno y primeras horas de la mañanaRiesgo de fotooxidación
(en tomate aparecen las famosas cabezas azules)
Aporte de microelementos —especialmente zinc y manganeso— y de calcio para favorecer el movimiento del agua dentro de la planta: FicoStim, FicoSon ZN-55, FicoNovo y FicoCarboxil.
3ALTA/ALTACentro del día, primavera con calor, veranoAlto riesgo de fotooxidación
(aparecen las hojas amarillentas)
productos que ayuden a la planta a mantenerse hidratada.
FicoNutrón 40, FicoMarinos, FicoCarboxil y FicoGrow.
4BAJA/BAJAInviernoParada fisiológicaBioestimulantes que mantengan los tejidos de la planta más turgentes, más jóvenes, y con mejor capacidad para pasar por los procesos de frio sin riesgos de daños. FicoProHCG, FicoK-saca y FicoGrow

Situación 1: Poca luz y temperatura (DPV) alta

Es una combinación muy típica en verano con invernaderos muy blanqueados y en los días nublados de primavera y verano. Aquí se juntan dos cosas que van en direcciones opuestas: por un lado, la poca luz hace que la planta fabrique pocos azúcares (el «motor» va bajo de revoluciones); por otro, las altas temperaturas la obligan a transpirar mucho para refrigerarse. El resultado es que la planta gasta más de lo que produce, entra en balance negativo y aparece el riesgo de deshidratación. En este escenario es necesario la aplicación de bioestimulantes que favorezcan la movilidad interna de la planta, mantengan la turgencia celular y regulen la apertura de los estomas para que la transpiración no se descontrole, tales cómo FicoNovo, FicoMarinos, FicoAmin 24, FicoRoot y FicoGrow.

Situación 1, luz baja y DPV alto: vaso de fotosíntesis bajo y vaso de transpiración alto, riesgo de deshidratación en la planta

Situación 2: Luz alta y temperatura (DPV) baja

Se da sobre todo en invierno y en las primeras horas de la mañana, cuando entra mucha luz pero el ambiente todavía está fresco. La luz dispara la fotosíntesis, pero con tan poca transpiración la planta se refrigera mal y fija menos CO₂: baja su eficiencia y ese exceso de energía luminosa que no llega a aprovecharse acaba generando estrés. Es el momento en que empieza a aparecer el riesgo de fotooxidación. En tomate estos síntomas se suelen ver como «cabezas azules». La estrategia pasa por ayudar a la planta a encajar ese exceso de luz y a mantener protegida su maquinaria fotosintética. Aquí resultan imprescindibles los aportes de microelementos —especialmente zinc y manganeso— y de calcio para favorecer el movimiento del agua dentro de la planta: FicoStim, FicoSon ZN-55, FicoNovo y FicoCarboxil.

Situación 2, luz alta y DPV bajo: vaso de fotosíntesis alto y vaso de transpiración bajo, riesgo de fotooxidación en la planta

Situación 3: Luz alta y temperatura (DPV) alta

Es el escenario de mayor riesgo y el más frecuente en el centro del día, en primavera con calor y humedad relativa baja, y en pleno verano. Aquí la planta recibe mucha luz y a la vez transpira a máxima potencia, y llega un punto en el que la capacidad fotosintética cae en picado. Si la transpiración sube todavía un poco más, la planta colapsa. Ese exceso de energía que no puede transformar genera radicales libres (ROS) que degradan la clorofila, y por eso hablamos de fotooxidación severa, con hojas amarillentas como señal clara. Es el momento de reforzar a la planta para que resista el golpe y recupere actividad cuanto antes. Aquí conviene apoyarse en productos que la ayuden a mantenerse hidratada, con el calcio como elemento fundamental. En concreto, proponemos: FicoNutrón 40, FicoMarinos, FicoCarboxil y FicoGrow.

Situación 3, luz alta y DPV alta: vaso de fotosíntesis alto y vaso de transpiración alto, riesgo de fotooxidación severa

Situación 4: Luz baja y temperatura (DPV) baja

Es la cara opuesta del problema y aparece en el invierno, entre noviembre y enero (incluso febrero). Aquí no hay estrés por exceso, sino por defecto: falta luz y falta temperatura, así que la planta entra en una especie de parada fisiológica. Apenas genera azúcares, la actividad radicular se frena y el fruto no termina de engordar. El cultivo no está produciendo. El objetivo en este caso es reactivar el metabolismo y el sistema radicular para que la planta siga avanzando. Aquí proponemos bioestimulantes que mantengan los tejidos de la planta más turgentes, más jóvenes, y con mejor capacidad para pasar por los procesos de frio sin riesgos de daños, como FicoProHCG, FicoK-saca y FicoGrow e intentar aumentar la entrada de luz en el cultivo.

Situación 4, luz baja y DPV baja: vaso de fotosíntesis bajo y vaso de transpiración bajo, riesgo de parada fisiológica de la planta

Decisiones predictivas: adelántate antes de que la planta sufra

El gran salto es anticiparse. Hoy disponemos de dos fuentes de información que, combinadas, permiten prever el estrés:

La predicción climática exterior (estaciones de clima).

El DPV dentro del invernadero, gracias al histórico de datos de los sistemas de monitorización.

Con ambas se pueden predecir los picos de estrés que va a tener la planta y actuar ante, ajustando de forma preventiva:

– Riego

– Blanqueo

– Ventilación

– Aplicación preventiva de bioestimulantes adaptada a cada situación

La ventaja es doble: no solo evitas el daño, sino que los bioestimulantes son más eficientes cuando se aplican justo en el momento en que la planta los va a necesitar, en lugar de cuando el problema ya es visible.

FQA

¿Por qué amarillea mi cultivo si está bien regado y abonado?

El amarilleo suele ser la consecuencia de un desequilibrio entre luz, temperatura y transpiración. Si la planta está en estrés fisiológico, no aprovecha bien lo que le aportas, y aparecen amarilleos, clorosis y carencias aunque el abonado sea correcto.

¿Qué es el DPV (déficit de presión de vapor)?

Es el déficit de presión de vapor. A mayor DPV, más rápido transpira y pierde agua la planta. Controlar el DPV dentro del invernadero es clave para saber cuándo la planta está en riesgo de deshidratación o de fotooxidación.

¿Qué es la fotooxidación en las plantas?

Es el daño que se produce cuando la planta recibe más luz de la que puede transformar en fotosíntesis. Ese exceso de energía genera radicales libres que degradan la clorofila, provocando hojas amarillentas y pérdida de rendimiento. Es habitual en verano con mucho calor cuando hay luz alta y transpiración alta.